Los dulces de México
Como es bien sabido, México se grata de tener una extensa y variedad de gastronomía que claro, como buen mexicano es deber haber probado y saber de que habla al menos en su mayor extensión.
Dentro de su gastronomía hablamos lo que son de platillos típicos, bebidas y dulces, en este caso son de los dulces sobre los cuales he de mencionar que son 5:
Ate: es un dulce preparado a partir de la fruta del membrillo. Es originario de España (donde se encuentran zonas de producción típicas como en Puente Genil) y de Portugal. El dulce de membrillo, membrillate o codoñate se emplea en la gastronomía latinoamericana, principalmente argentina, uruguaya, chilena y mexicana. Asimismo en Italia se cultiva el membrillo y se prepara la cotognata en Sicilia, Lombardía, Trentino, Abruzzo y Apulia. Variantes de dulce de membrillo se elaboran en Francia, Grecia y Turquía. En México se lo conoce como Ate de membrillo.
Merengues y gaznates: Golosina zacatecana, en sus orígenes, aparecía entre los remedios caseros para quitar la tos en combinación con jugo de limón. Es habitual todavía escuchar en las calles de los pueblos y ciudades de México, el grito anunciante del vendedor de merengues y gaznates. El merengue es el relleno de los gaznates: conos de galleta muy delgada que resultan deliciosos al paladar.
Glorias: Procedentes de Nuevo León, las glorias destacan en el panorama culinario de nuestro país por su suave y rico sabor. Se trata de dulces de leche creados por Natalia Medina Núñez, quien las creo a mediados del siglo XX.
Charamuscas: Las charamuscas son dulces tradicionales mexicanos. Las charamuscas son un dulce típico de la ciudad de Guanajuato, también se preparan en Jalisco, San Luis Potosi y Michoacán, con piloncillo y mantequilla.
Pueden ser de coco o nuez, y también son de distintas formas, tamaños y colores.
Chingaditos: Este rico postre del estado de Querétaro consiste en camotes en almíbar que se venden en pequeñas cajas de madera. Es un platillo que se acostumbraba tomar en el desayuno acompañado de leche. Muy probablemente los orígenes de los chingaditos pueden hallarse en las cocinas de las monjas clarisas, quienes los servían con abundante miel, para disfrute de las autoridades de la Iglesia.